El Piquetito Neoliberal
5 de enero de 2026
Introducción: El drama del petróleo y el enemigo interno
Ah, la energía y las noticias, siempre un drama en la escena mundial. Y con la noticia de la captura de Nicolás Maduro, el escenario no decepciona. De repente, la noticia ya se ha convertido en tema de conversación en todos los cafés y noticieros, donde algunos se apresuran a hacer pronósticos apocalípticos. Es curioso, porque algunos ya están diciendo que esto desatará una competencia feroz en el mercado petrolero, poniendo en jaque a Pemex. La tesis es sencilla: Venezuela, con su crudo pesado, nos va a desplazar del mercado, y nosotros, como siempre, seremos los damnificados.
Una pausa necesaria
Pero aquí es donde vale la pena hacer una pausa y mirar las cosas con otros ojos. ¿No estamos olvidando una pieza clave del rompecabezas? La variable que se omite a menudo es la orientación hacia el consumo interno. Mientras otros se concentran en la competencia global, la estrategia energética mexicana actual apunta a la autosuficiencia, es decir, producir lo necesario para el consumo interno y no depender de exportaciones para luego importar productos refinados. Este es el punto que pocos analizan con profundidad.
¿Competencia o crítica al modelo?
Entonces, surge la pregunta: ¿este análisis realmente trata sobre el impacto de un evento internacional o es una crítica disfrazada al modelo de refinación nacional? Porque, sinceramente, suena a la misma melodía de siempre: abrir las puertas a la inversión extranjera y señalar la gestión estatal como ineficiente. La vieja receta de siempre: culpar al gobierno por los fallos del sistema, mientras se promueve la privatización como solución mágica.
La resonancia de la narrativa
Y, claro, los medios no pueden dejar pasar la oportunidad. Nos bombardean con alarmas sobre cómo Venezuela, con su crudo pesado, nos va a perjudicar. Pero aquí hay algo que rara vez se menciona: México produce para sus necesidades internas. Eso parece ser un punto fundamental, ¿no? Pero, como siempre, se deja de lado. Tal vez porque la narrativa más cómoda y resonante sigue siendo la que señala la ineficiencia de Pemex, esa vieja narrativa que hace eco de la necesidad de abrir el mercado a la iniciativa privada.
La política energética y la privatización
Así que, mientras la política internacional se mezcla con las ambiciones del mercado, la producción nacional, que sigue siendo la verdadera prioridad, queda relegada a un segundo plano. Y todo esto se convierte en un argumento más para los que promueven una privatización del sector energético. La captura de Maduro se convierte, entonces, en una excusa más para reavivar el debate sobre si la gestión estatal está realmente a la altura. Y mientras tanto, las necesidades internas del país siguen siendo una variable ignorada en el análisis.
Reflexión final
¿Venezuela va a ser un competidor feroz para Pemex? Quizás, pero lo cierto es que México tiene otras prioridades en el sector energético. Mientras la estrategia sigue orientada hacia la autosuficiencia energética, los análisis mediáticos parecen perder de vista lo fundamental: producción para el consumo interno. Así que, antes de caer en la alarma, quizá sea hora de mirar bien lo que está en juego y recordar que las respuestas no siempre llegan con un crudo venezolano como enemigo.
(homenaje a su pluma irónica y crítica)