El Circo Máximo, S.A. de C.V., y la Pastora Sacrificada
11 de Diciembre de 2025
Mis queridos lectores,
Una vez más, el respetable público de este país nuestro se encuentra sumido en ese estado de éxtasis colectivo llamado la "Liguilla del fútbol mexicano".
Allá en el norte, en la tierra de la carnita asada y las corporaciones, los Tigres de la UANL se baten en duelo con Toluca. La euforia retumba en el "Volcán", y las televisoras, cual corifeos de tragedia griega pero con comerciales de cerveza, magnifican cada grito, cada suspiro, envolviendo a más y más personas en este torbellino pasional.
Pero, como bien diría un observador suspicaz (que no soy yo, por supuesto, sino la voz de su conciencia), detrás del telón del "pan y circo" se esconde una joya del cinismo corporativo. Me refiero, por supuesto, al delicioso entuerto de los "negocios privados con recursos públicos".
Tenemos a la UANL, institución educativa pública, dueña del nombre, del escudo y del estadio, que cede todo a papá CEMEX a través de Sinergia Deportiva. ¿El resultado? Un equipo millonario, con sueldos de ensueño y copas que adornan vitrinas, pero las ganancias —¡ah, las ganancias!— son para los accionistas privados. No se quedan atrás los vecinos, los Rayados de FEMSA.
Estadio de primer mundo, sí, pero con una cereza que sabe a indignación: el gobierno del estado les dio en comodato casi 30 hectáreas del Parque La Pastora, el único pulmón verde de la zona metropolitana, por 50 años. ¡Cincuenta años! Y ya veremos si no lo prorrogan ad infinitum. Es la magia de la ingeniería financiera y el descaro ambiental: privatizar las ganancias y socializar los costos. El ciudadano de a pie pierde su parque, su área verde, su oxígeno, para que una corporación multimillonaria pueda construir un "Gigante de Acero" y cobrar los boletos más caros de México. El dinero público para las vialidades es la otra mejilla que ponemos.
Ahora, llevemos a la mesa a nuestra Alma Mater capitalina, la UNAM. ¡La Máxima Casa de Estudios! Los Pumas, el orgullo universitario. El mismo debate, mis queridos, con ligeros matices. La UNAM, a través de un patronato, administra a los Pumas. El Estadio Olímpico Universitario (Patrimonio Cultural de la Humanidad, nada menos) es un activo público invaluable. El equipo opera con una estructura que, si bien tiene un tinte más "institucional" que la de Tigres, no deja de ser un negocio que genera millones en patrocinios, derechos de TV y venta de jugadores.
El dinero del pueblo, que debería ser para becas o salones, a veces toma caminos tan fugaces como una golondrina en invierno. La FIFA, por cierto, es la cereza del pastel. Más países en su seno que la ONU, y los mandatarios del mundo, con sus trajes impecables, se vanaglorian en los sorteos, validando con su presencia un sistema que convierte el deporte más popular del mundo en un negocio opaco y gigantesco.
Y mientras todo esto sucede, mientras el dinero del pueblo es esa "golondrina fugaz" que vuela a cuentas privadas, ¿dónde está Juan Pueblo? Ensimismado, absorto, gritando "¡Goya!" o "¡Tigres!", con la garganta ronca por la pasión.
Al final, la realidad es irrefutable: la base de la riqueza de muchísimos empresarios es, en efecto, la conjunción de negocios privados con recursos públicos. Y la brecha se ensancha, mientras el rugido del coliseo nos impide escuchar el murmullo de la razón... y el clamor del último pulmón verde de la ciudad.
El "pan y circo" funciona, mis queridos. Y hoy, 11 de diciembre de 2025, el circo está en su apogeo. Sean felices, si pueden. El partido ya va a empezar.